LA LENGUA AYMARA

 
   1. Características lingüísticas.  
   2. Postulados lingüísticos.  
   3. La familia lingüística aymara.  
   

1. Características lingüísticas

       
Cargadores

Cargadores de las altas montañas de Bolivia (1876)
www.lablaa.org

Aparte del quechua, aymara es la otra lengua más difundida en la región andina. Aymara es un idioma polisintético. Su fonología cuenta con 26 fonemas consonánticos, tres vocálicos (a, i, u) y un alargamiento vocálico; las consonantes presentan tres modalidades (simples, aspiradas y glotalizadas) y no hay secuencia de vocales. La mayoría de las relaciones gramaticales queda definida más por la morfología que por la sintaxis, mediante dos elementos básicos: raíces y sufijos. La sintaxis de la oración corresponde a la secuencia Sujeto-Objeto-Verbo (SOV).

La palabra aymara más larga que el lingüista Juan de Dios Yapita ha podido identificar, es:

ARUSKIPT'SIPXAÑANAKASAKIPUNIRAKISPAWA

cuyo significado es "Estamos obligados a comunicarnos porque tenemos el habla".

   

2. Postulados lingüísticos

       

Tari

Según los estudios de Martha Hardman y otros (1988: 16-20), el aymara tiene cuatro postulados lingüísticos que un hablante de esta lengua toma por sentado, en sentido de “ideas y conceptos que se extienden por todo el idioma, entrecruzándose en todo sus niveles gramaticales, que se integran a la estructura semántica y caracterizan la visión aymara del mundo”. Estos postulados son:

  1. Las cuatro personas del aymara;
  2. La diferenciación gramatical entre lo humano y lo no-humano;
  3. El concepto característico del espacio y tiempo; y
  4. La categorización o configuración del movimiento, tanto en verbos como en nominales.
   

3. La familia lingüística aymara

       
Tupe
Mujer aymara

Paralelamente con la familia lingüística quechua, se habla ahora de una “familia lingüística aymara” (término de Cerrón-Palomino, 2002), lo que corresponde “al grupo aru” (según Torero), al grupo jaqi (según Hardman) y a la “familia aymaran” (de Adelaar y Muyksen 2004). Esta familia lingüística aymara está compuesta por dos ejes: la “variante central” que se habla en el Perú central, y la “variante sureña” del aymara que se habla en la región altiplánica de Bolivia, el sur de Perú, y el norte de Chile y de Argentina. La “variante central” está compuesta por el jaqaru y kawki, lenguas aparentadas con el aymara, que se hablan actualmente en las provincias de Yauyos, a unos 250 km. al sur de Lima, Perú. La “variante sureña” incluye los dialectos que se hablan en Huancané, Oruro, Tiwanaku y el Altiplano boliviano en general. Sólo Torero (2002: 126-31) ha intentado esbozar los rasgos de otros nexos perdidos del aymara, en los dialectos históricos que caracterizaban toda el área sur-central de Perú, entre los dos grupos que conocemos hoy. Se puede escuchar los sonidos de las distintas variantes de aymara en el sitio de Paul Heggarty.

Para poder entender las relaciones entre estas variantes dentro de la familia lingüística aymara, se debe recurrir a los estudios más recientes de la lingüística histórica andina, desarrollados por Heggarty y otros (s.f.), que se puede consultar en su Homepage y a quechua.org.uk. Actualmente se prefieren analizar estas relaciones intrafamiliares a través de una historia de “redes” y “oladas” graduales de cambios lingüísticos a lo largo de los Andes, en tanto que los estudios anteriores favorecían la existencia de “árboles” de lenguas con divergencias más marcadas. Esta idea de redes y oladas se aplica ahora tanto a la historia del aymara como del quechua.

En este escenario, las instancias de las variantes centrales (jaqaru y kawki) y las sureñas (Huancané, Oruro y Tiwanaku) del aymara tienen poca diversidad entre ellas y, por tanto, son inteligibles entre sí. (El entrelazado entre las variantes norteñas es de 93% y de las sureñas es entre 88 y 92%). Pero a la vez la variante central es poco inteligible para hablantes de la variante sureña, con una divergencia de unos 50%, que es más que la divergencia entre todas las diferentes variedades de quechua. Cerrón (2000: 41) compara estas diferencias entre las variantes centrales y sureñas de aymara con aquélla entre francés y español, y Heggarty (2008: 40) plantea un período de separación de unos dos milenios para resultar en una divergencia de esta magnitud, que es del mismo orden de las diferencias entre las diferentes ramas de quechua.

Hoy, existen aproximadamente 2.000 habitantes de jaqaru en la comunidad de Tupe (depto. de Lima, Prov. Yauyos), una zona donde casi todos los de la comunidad lo siguen hablando. Esta variante a veces se llama “tupiño”. Pero quedan sólo unos 20 hablantes de kawki, en las comunidades de Chavín, Canchán y Cachuy (depto. de Lima, Prov. Yauyos), todos ya ancianos. Información sobre esta variante central del aymara, que incluye jaqaru y kawki, se halla en el Homepage de Martha Hardman. Hardman también tiene sitios sobre jaqaru y sobre kawki.