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Tapa de un libro de Senalep de 1984. |
Los abordajes más convencionales a la escritura aymara se centran en el uso del alfabeto latino, para poder redactar la lengua aymara. Comenzando con los eclesiásticos de la colonia, L. Bertonio (1603) y D. Torres Rubio (1616), se aplicó este alfabeto latino al aymara. Un estudio de la literatura aymara según esta perspectiva se halla en Albó y Laymi (1992).
En el período reciente, tanto los aymarólogos como los religiosos han experimentado con por lo menos treinta diferentes formas del alfabeto para poder expresar el aymara. Hasta la fecha, se ha desarrollado por lo menos 30 alfabetos de este tipo. Para un resumen sobre las características de estos alfabetos distintos ver el trabajo de Félix Laymi: Desarrollo del alfabeto aymara (1980). Para una comparación entre los alfabetos de aymara, jaqaru y kawki, ver Hardman (2001b).
Desde la conformación de INEL (Instituto Nacional de Estudios Lingüísticos) en 1965, se ha podido sistematizar un alfabeto moderno apropiado para la lengua aymara, comenzando con aquel de Yapita (1973), lo que se ha oficializado como el Alfabeto Único (de quechua y aymara) en el año 1984 (mediante D.S. 20.227), con la única diferencia del uso de la "h" para sonidos aspirados en vez de la doble comilla.
Con los trabajos de INEL y SENALEP en los años 70 y 80, se ha desarrollado el registro escrito del aymara para tomar en cuenta la elisión vocálica tanto en la prosodia de esta lengua como para marcar la diferencia entre objetos directos e indirectos, lo que tuvo éxito en su aplicación. Sin embargo, con la Reforma Educativa de 1994, se optó por un registro escrito del aymara que ya incluía las vocales finales, bajo el argumento de las supuestas similitudes entre el aymara y el quechua (donde no existe la elisión vocálica), como resultado de su origen en común, teoría ya descartada. Sin una formación docente apropiada, este nuevo registro comenzó a producir en el aula una “pronunciación escrita”, donde se ignoró la prosodia de la lengua y la marcación del objeto. Por estas razones, recuperamos el registro escrito de INEL y SENALEP en nuestros materiales del curso. |