AYMARA

 
   1. Introducción.  
   2. Los reinos aymaras.  
   3. Aymara en el período colonial.  
   4. Aymara en el período republicano.  
   5. La identidad aymara moderna.  
   6. ¿Una nación aymara?  
   

1. Introducción

       

Evo

Dibujo de Tiwanaku, por D’Orbigny.

Evo

La ceremonia de inauguración del presidente Evo Morales, en Tiwanaku.

¿Aymara describe una lengua, una cultura o una nación, o todos a la vez?

Cuando consideramos la identidad aymara bajo una lupa histórica, la evidencia sugiere que los hablantes de lenguas emparentadas con el aymara (a veces llamados los qulla) eran sobre todo los pastores andinos de camélidos de las tierras altas, a diferencia de las poblaciones de los valle cálidos (qhishwa o qhirwa) que hablaban más el qhishwa o runasimi. En el incario, en particular, se asocian las poblaciones aymaras con el pastoreo y sobre todo con la región del Qullasuyu, uno de los cuatro suyos de Tawantinsuyu, cuyo significado se refiere al manejo de pastos y hierbas medicinales.

Entonces, es posible que en varias civilizaciones andinas, como plantea Kolata (2004) con referencia a las etapas tardías de Tiwanaku, los aymara hablantes eran asociados con el pastoreo, en tanto que otros grupos, como los hablantes de pukina (o quechua) eran los agricultores, y los uru hablantes los pescadores del lago y los ríos. En este caso, “aymara” habría sido una categoría de trabajo y tributo, más que una identidad en sí.

El hecho de tener huellas de variedades de aymara, habladas en un territorio mucho más extenso que el actual, también señala la posibilidad de una región natal en común de esta lengua, pero no necesariamente una identidad étnica en común. Resumimos aquí algunos debates actuales en torno a estas preguntas, con referencia a fuentes históricas, etnográficas, arqueológicas, lingüísticas e históricas.

   

2. Los reinos aymaras

       

Mapa

Mapa: Los señoríos aymaras (según Bouysse-Cassagne 1987: 211, Fig. 13).

Durante el período colonial temprano, la cuestión de identidad social todavía iba ligada a la pertenencia a un determinado ayllu o jatha, y a las confederaciones de ellos: en los llamados “reinos aymaras” de los Lupaka, Pakaji y Omasuyo, los Charka, Qhara Qhara, Killakas Asanaqi y otros, con sus distintas características, variantes dialectales y formas de producción (Albó 2002). Por una parte, la conformación de estos distintos reinos aymaras  era el resultado de la desintegración de Tiwanaku en unidades menores y, por otra, tuvo sus raíces en la designación de las provincias incaicas de un período anterior (Platt y otros 2006).

Prontamente estas unidades políticas mayores iban a sufrir una serie de desestructuraciones coloniales y la división en unidades más manejables, sobre todo los pueblos de reducción y sus varios anexos, lo que en los siglos posteriores iban dividiéndose en los ayllus (y jathas) constituyentes que conocemos hoy.

Prontamente estas unidades políticas aymaras mayores iban a sufrir una serie de desestructuraciones coloniales y la división en unidades mayores más manejables, es decir en los ayllus (y jathas) constituyentes más parecidos a aquellos que conocemos hoy.

 

   

3. Aymara en el período colonial

       

Guaman Poma

Fuente: Guaman Poma: Entiero de Colla suios
www.kb.dk

En el momento de la conquista, la lengua aymara, conjuntamente con la quechua y pukina, eran reconocidas como “lenguas generales” del Perú, aunque quechua, por su mayor expansión, fue adoptada como lingua franca. Sólo en Charkas, aymara se convirtió en una “lengua general” (Yapita y López 2002a).

Durante el curso de la colonia, el significado del término aymara iba cambiándose nuevamente, esta vez según los nuevos criterios demográficos, lingüísticos y fiscales del período. Primero se adaptó el término para referirse a las poblaciones de esta lengua, predominantemente rurales, que fueron reubicadas en la estructura política de los nuevos centros urbanos, llamados “reducciones”, con sus estancias satelitales. Hay aquellos que arguyen que “aymara” se volvió una categoría fiscal en esta etapa, asociada con las posibilidades de determinadas poblaciones de pagar un tributo de cierto nivel. Desde allí, la cuestión identitaria de pertenencia iba cambiando, de una noción de filiación a una de residencia (Albó 2002). No obstante, según otros estudiosos, la evidencia no es suficiente para sostener que la categoría aymara habrá tenido fines categoriales en la colonia, y más bien las identidades políticas iban realizándose y reconstruyéndose en el mismo seno de los ayllus (en la práctica de los cargos de autoridades civiles, políticas y rituales) y no tanto a nivel estatal.

 

 

4. Aymara en el período republicano

       
Cargador

Indio aymara de la región de la Paz. Pongo=Indio, que esta vinculado a la gleba de una hacienda, pero que sin embargo cumple oficios temporalmente en la casa de su señor en la ciudad (Bolivia, 1876)
www.lablaa.org

En las repúblicas andinas, el significado de los términos genéricos de “indio” o “indígena” iba transformándose, según los criterios del nuevo orden social de estratificación racial y social. De allí, estas categorías raciales mayores iban articulándose con criterios económico-sociales, en nuevos paradigmas de identidad basados en idioma y vestimenta, oficio y lugar de residencia. Desde el lado oficial, aymara era simplemente una subcategoría de estas categorías mayores.

 

 

5. La identidad aymara moderna

       

Mapa

Mapa: Albó (2005)

Estos criterios más genéricos de pertenencia continuaron hasta los años 60 del siglo XX, cuando el sentimiento de pertenencia a una “identidad aymara” en común comenzó a crecer, a partir de varios factores: entre ellos la experiencia en común de ser migrantes en barrios de hablantes de esta lengua en los centros urbanos en expansión, el surgimiento del movimiento político katarista con sus raíces aymaras, y además la fuerza evangelizadora de la radio San Gabriel (La “Voz del pueblo aymara”) que logró unir un territorio virtual aymara en común.

Otros factores inciden en esta nueva construcción de identidad aymara. Por su parte, algunos estudiosos de la lengua y cultura aymara de la época contribuyeron a esta construcción identitaria aymara más genérica, con trabajos claves, por ejemplo La identidad aymara (1987) de Thèrése Bouysse-Cassagne. Del lado estatal, el cartografiado de mapas lingüísticos también iba fusionando la identidad lingüística con la identidad étnica. Y con el uso del Internet (y los contactos realizados vía Aymarlista y otros sitios), los propios grupos aymaras de presión han podido expresar sus demandas identitarias a nivel global y, por esta misma vía, recibir el respaldo de la comunidad internacional.

   

6. ¿Una nación aymara?

       
Aymara

Nina Quispe por la “Sociedad República del Collasuyo” en los años 20s y 30s del siglo XX

Mallku

El “Mallku” Felipe Quispe, en 2000,
Foto de Anzo de Lucca.

El hablar de una “nación aymara”, donde inclusive se habla a nivel oficial la lengua del mismo nombre, es relativamente reciente. En los levantamientos de las poblaciones aymara hablantes en los siglos XVIII y XIX se hablaba más de una restauración de Qullasuyu, lo que oía nuevamente en los albores de la Independencia de los países andinos al inicio del siglo XIX. Sólo en el siglo XX, con las declaraciones en 1923 del lado peruano, se hablaba de una “República aymara” cuya capital iba a ser Wancho Lima. Nuevamente la idea más genérica del Qullasuyu iba a surgir en la propuesta del educador Nina Quispe por la “Sociedad República del Collasuyo” en los años 20s y 30s del siglo XX, y en 1956 se tuvo la proclamación de Laureano Machaka de fundar la ”República Aymara del Tahuantinsuyo”.

La identidad aymara como tal se define en el “Manifiesto de Tiwanaku” de 1973, y en la declaración personal de sentirse parte del “pueblo aymara” de Juan Condori Iruchi en 1976. Los discursos políticos del “Mallku” Felipe Quispe en 2000, líder del gran levantamiento aymara del mismo año que logró rodear la ciudad de La Paz (llevando ecos del levantamiento parecido de Tupaq Katari en 1781), se refieren más a una “República del Kollasuyo” (ver Ticona 2003).

La propuesta por una “nación aymara” ya conformó parte del replanteamiento del modelo político del estado boliviano en las pugnas de las poblaciones de El Alto en el gran levantamiento aymara del año 2003, y en la demanda por autonomías indígenas aymaras en la Asamblea Constituyente (2006-2007), bajo la presidencia del aymara Evo Morales.

En este proceso, uno de los puntos de referencia para la reconstrucción actual de los ayllus y confederaciones aymaras en un nuevo Bolivia, ha sido los mapas de las confederaciones aymaras históricas de siglos XVI, como un momento propio en los albores de la conquista que habría que recuperar.

Mapa

Mapas de ILCA de las circunscripciones indígenas (2004).

Mapa

Mapa del Vice Ministerio de descentralización.