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Dibujo de Tiwanaku, por D’Orbigny.

La ceremonia de inauguración del presidente Evo Morales, en Tiwanaku. |
¿Aymara describe una lengua, una cultura o una nación, o todos a la vez?
Cuando consideramos la identidad aymara bajo una lupa histórica, la evidencia sugiere que los hablantes de lenguas emparentadas con el aymara (a veces llamados los qulla) eran sobre todo los pastores andinos de camélidos de las tierras altas, a diferencia de las poblaciones de los valle cálidos (qhishwa o qhirwa) que hablaban más el qhishwa o runasimi. En el incario, en particular, se asocian las poblaciones aymaras con el pastoreo y sobre todo con la región del Qullasuyu, uno de los cuatro suyos de Tawantinsuyu, cuyo significado se refiere al manejo de pastos y hierbas medicinales.
Entonces, es posible que en varias civilizaciones andinas, como plantea Kolata (2004) con referencia a las etapas tardías de Tiwanaku, los aymara hablantes eran asociados con el pastoreo, en tanto que otros grupos, como los hablantes de pukina (o quechua) eran los agricultores, y los uru hablantes los pescadores del lago y los ríos. En este caso, “aymara” habría sido una categoría de trabajo y tributo, más que una identidad en sí.
El hecho de tener huellas de variedades de aymara, habladas en un territorio mucho más extenso que el actual, también señala la posibilidad de una región natal en común de esta lengua, pero no necesariamente una identidad étnica en común. Resumimos aquí algunos debates actuales en torno a estas preguntas, con referencia a fuentes históricas, etnográficas, arqueológicas, lingüísticas e históricas. |